Cuando tengas frío y talvez calor
Usa mi llave cuando tengas frío,
y el eco de mi voz cruzará el
vacío.
Cuando te deje el cierzo en la estacada,
seré la sombra que te dé la
entrada.
Hazle un corte de mangas al hastío,
y que ría el viento que nunca
has vencido.
Ven a verme si estás desencontrada,
te haré un mapa hacia mi
puerta cerrada.
No tengo para darte más que huesos,
y un corazón sin cerrojos ni
excesos.
Por un tubo y un salmo estilo Apeles,
con tintes de la noche y
pinceles fieles.
Y páginas anémicas de besos,
escritas en un rincón sin
regresos.
Y un cubo de basura con papeles,
donde duermen promesas y
trozos infieles.
Ni me siento culpable de tu lejos,
ni la distancia me convierte
en reflejos.
Ni dejo de fruncir los entrecejos,
mientras mi alma se nutre de
conejos.
Que usurpan de tus ojos la alegría,
como ladrones en plena
armonía.
Si quieres enemigos ya los tienes,
los días sin sol y las noches
sin trenes.
Pero si socios buscas ¿cuándo vienes,
a compartir un vino y borrar
las sienes?
A repartir conmigo la poesía,
y que en cada verso se pinte
la vida mía.
Fuente: Inspirado en Cuando tengas frío (Joaquín Sabina)
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