Rayo de luna que se revienta sobre el glúteo de terracota que se baña en la oscuridad. Fuerza de aroma entre humos y cenizas que se desliza sobre el costado izquierdo de una piel inmortalizada por el rubor de una noche que no acaba.
Rayo de luna que se revienta sobre el glúteo de terracota que se baña en la oscuridad. Fuerza de aroma entre humos y cenizas que se desliza sobre el costado izquierdo de una piel inmortalizada por el rubor de una noche que no acaba.
Ante el mar que mece
instintos obsesivos,
configuro el oleaje
apresurado del consuelo,
adorando el persistente
aliento de caramelo,
que navega en espasmos
subversivos.
Ecos de tiempos fundacionales resuenan,
Sobre la
vasta bóveda, donde
Templos de
piedra y selva se confunden,
Renacen
historias en la espiral de los astros,
Elipsis
eternas que trazan lo inmutable,
Luces que
arden y se apagan en un ciclo sin fin,
Latidos
del cosmos, de un pasado que no cesa,
Almas
antiguas que en la estrella encuentran su reflejo.
Egoísmo organoléptico
Siempre
se vanagloriaba de ser única, de ser la primera en llegar. Ante el primer beso,
se adelantaba a la nariz y a las orejas. En la primera humedad abismal,
precedía a la mano. A veces discutía con los ojos, que insistían en que el
primer roce llegaba a través de las pupilas. A pesar de ello, la lengua
presumía de sus diez mil papilas gustativas, incansables en sus constantes
ejercicios diarios. Pero un día inesperado (de esos días de calor y jadeos), se
encontró con otra lengua más corta, perteneciente a alguien con verdaderos
ojos, que la engulló lentamente, con una extraña sensación de esperanza, dentro
de la otra boca.
Sueñan las sillas,
Invisibles, danzan en silencio,
Levitan del suelo, rompen el aire,
Libradas de sus patas inmóviles,
Alzan sus respaldos como alas,
Saltan del espacio que las encierra.
" Nada es real hasta que se experimenta, aún un proverbio no lo es hasta que la vida lo haya ilustrado" (John Keats)