Te quiero sin evasión,
te quiero en el calor de una fría oleada de soledades,
te quiero en un autoretrato distante,
en un Guernica semi-amorfo como rompecabeza de mis
más profundos sentimientos,
te quiero al compás sincronizado,
te quiero, aunque suene anacrónico, desfasado, sin sentido,
te quiero en la mirada que se pierde en un azulado
horizonte,
en una tentación, en una lamentación,
que pudiera sentir sin volver a querer.
Te quiero en la brevedad, en la plenitud, en la contemplación
absoluta de un pensamiento ido al olvido, ante una distracción
inoportuna que solo gana tiempo,
que solo arde en lo verde, en lo anaranjado,
en lo entrañable de una irrepetible cronología de besos
amarrados a la orilla de un rio sin corriente,
pero con hojarasca flotante que espera
un siempre “si”
despertador.

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