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domingo, 8 de septiembre de 2024

Elegia al In


 Inspirómetro de melancolías

aceptando instintivamente la llegada de su luz

creando métodos intachables para describir

la belleza misma enclavada íntegramente

en la inmensidad de un despertar aliviado

por una bondad policroma de innumerables ramificaciones.

Inventario de almas inmobiliarias

que crean inolvidables recuerdos

dentro de una limosina inquebrantable de lujuria.

El rostro insaciable que alimenta el interior

en forma insospechada pero cíclica,

entreteniendo a un fiel insurgente

que da lamidas de insenescencia

sobre los vellos insolubles del ombligo.

Si la cordura vence la insanidad,

entonces no dejemos inscritos sobre lápidas

sino estelas insobornables que testifiquen

que hubo fiebre insolente entre dos

cuerpos que no se inhibieron al sentir

infinito, inflexible e infalible.

Y el rostro vuelve con su inmersivo delirio,

con el inspirómetro de melancolías

que ahora apaga la luz de la estrella incipiente.

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  " Nada es real hasta que se experimenta, aún un proverbio no lo es hasta que la vida lo haya ilustrado" (John Keats)