Destetado desde la altura de una loma oscura
nos ponemos perversos a destiempocon la destreza de los dedos de un juglar
que destila tanteos en la vastedad de
botellas
desenmascaradas en la privacidad vertical de
un escape.
Desencorvado desde el imperio remoto
de un sentido melancólico desenconado
alguien dice que revive, que desemboca
chasquidos de alegría,
desempaca lluvias que no traen misericordia,
sino que desdoblan un consentir innato
de un aroma que se desprende
del desvelo escenificado y
del desencuentro de una quimera
despaciosa.
Desvaina desde el principio iracundo
el tronar húmedo y desgarrado,
contempla el desespero sin comienzo,
desliga lo que pudiera ser un final,
parecido al desierto insonoro sin azul ni
verde,
que pudo desmoldar el corazón despabilado
de una desnuda canción.

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