Lúbrico el sentido de nuestras extremidades
dejando fluir la humedad, esencias
que sigan lubricando el
querer,
que sigan pronunciando un “lu”,
lucha de egoísmos,
lucido pensamiento de un
sábado que se agota,
lúdica mala suerte del tiempo
que conspira,
luético marasmo de temores que
no derriban
lunas.
¿Qué lustro nos espera?, no es
solo dos
sino diez, quince, veinte,
solo nos debemos al luto
cuando
queremos exorcizar lujuria,
pero aprendemos que se puede
desafiar el lucero del centro
del pecho.
Seamos luditas destructores de
la maquinaria
de lo convencional,
lucremos nuestras almas de ese
oro
de pasión que solo una
lugareña
de la más hermosa visión
metropolitana
pueda lucir.
Dejemos que no haya pasado,
solo luegos,
solo esperanza de que vuelva
un sábado
que se lubrica lentamente con
las salivas
de nuestros besos de luz.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario